Friday, November 05, 2010

LA FÓRMULA DEL MATEMÁTICO

El verde tiñe la amoratada política en Colombia. El partido de los ex alcaldes de Bogotá, Antanas Mockus, Luis E. Garzón y Enrique Peñaloza, más el ex alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, planean pintar el país con políticas transparentes y economías limpias, junto a ciudadanos interesados en solucionar sus problemas y los de su entorno.

Más de 3 millones de colombianos votaron a la pareja verde Mockus/Fajardo en las dos vueltas de las elecciones presidenciales en mayo y junio pasado. Una fórmula que se distancia del eje vertical izquierda/derecha para desplegar una red ciudadana comprometida en hacer políticas de progreso social, que desplacen el dominio de políticos (de izquierda y derecha) que buscan “prebendas clientelísticas”.

Además del verde, irrumpen las matemáticas en la forma de hacer política. Sergio Fajardo (54), un académico matemático, resolvió, con otros, pasar del “deber ser” al “hacer” a fines del siglo pasado. En Medellín, reunió a personas de procedencias sociales y profesionales diferentes , sensibles ante una Colombia que, sumida en políticas irreductibles, la dejaba sin horizonte.

La tarea era compartir unos principios básicos a partir de los cuales plantear problemas fundamentales y, una vez definidos, formular una política de tratamiento que buscaba , como resultado, la confianza de ciudadanos desesperanzados. Con este método, proveniente de las matemáticas, arribaron a la política.

Uno de los principios básicos es la elección de los medios, claves para hacer posible el fin. El diálogo a pié de calle se convirtió en la forma por excelencia para conseguir la confianza ciudadana. Con Fajardo, como candidato a la alcaldía de Medellín , lo intentaron el 2000 sin conseguirlo. Lo repitieron en las elecciones del 2003, ganándolas por la mayoría más alta de todas las elecciones de la historia de la ciudad.

La credibilidad obtenida fue el resultado de una relación de igualdad establecida en meticulosos recorrido por la piel de la ciudad -calle por calle- hablando y escuchando a la gente para entenderla. Con cuatro años de gestión, Fajardo se retiró con una aprobación del 80% de los vecinos, sucediéndole como alcalde, en las elecciones del 2007, Alonso Salazar, uno de sus miembros en el gabinete.

El matemático asimilado a la política, luego de reunir 700 mil firmas para aspirar a la Presidencia de la Republica el 2010, con el Movimiento Compromiso Ciudadano por Colombia, se retiró para integrar, como postulante a vicepresidente, la fórmula encabezada por Antanas Mockus, otro matemático, además de filósofo.

Monday, October 25, 2010


ESTADOS UNIDOS ANTE LOS OJOS DEL MUNDO

La guerra sucia fue una seña de identidad de las dictaduras militares latinoamericanas (Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia) en los años 70 y 80 del siglo pasado. Era la estrategia decidida por la cabeza de estados dictatoriales e implementadas por uniformados y civiles protegidos por estructuras ad hoc al margen de las leyes nacionales o internacionales (incluso de las fabricadas por las propias dictaduras) para exterminar al enemigo.

Hoy, la guerra sucia compromete a Estados Unidos, tenida como la más importante de las democracias en el mundo. La implicación en ella, ya no sólo por el apoyo político y militar que le proporcionó, en su momento, a esas dictaduras, sino a su propio ejercicio del poder, como lo certifican los centenares de miles de informes, revelados por Wikileaks, de los militares estadounidenses remitidos al Pentágono.

El gobierno de Bush, tras el atentado terrorista del 11-S, transgredió la legislación internacional y estableció normas excepcionales (sobrepasando la propia Constitución estadounidense) para eliminar el enemigo. Atacó Irak para derrocar la dictadura de Hussein y de paso se llevó por delante el Estado iraquí, quedando el territorio bajo la ocupación del ejército estadounidense durante siete años.

El secuestro, las cárceles secretas, la tortura sistemática, la ejecución sumaria, la detención prolongada sin juicio y el traslado de prisioneros en forma clandestina por diversos países fueron prácticas de las dictaduras militares latinoamericanas en la llamada “guerra contra la subversión comunista”. Todas ellas recibieron el repudio de la comunidad internacional.

Estados Unidos, según los informes despachados al Pentágono, aplica las mismas prácticas en la llamada “guerra contra el terrorismo”. Tras el gobierno de Bush, el Presidente Obama decidió poner fin a los métodos y estratégias empleadas por su antecesor, pero no dio luz verde a iniciar investigaciones administrativas, menos judiciales, contra los responsables de las rutinas degradantes de la política de Bush.

En Argentina, Chile, Uruguay y Perú (tras la dictadura de Fujimori en los 90), los gobiernos democráticos, a diferencia del de Estados Unidos, sí abrieron investigaciones para establecer la verdad de lo sucedido y procesos judiciales para penalizar a los responsables de las sistemáticas transgresiones a los derechos humanos.

El Pentágono defiende el silencio, y, por lo tanto, la impunidad de los culpables invocando la seguridad nacional, el mismo concepto usado por los dictadores militares latinoamericanos para justificar sus políticas. La ideología de la seguridad nacional, la que los militares estadounidenses enseñaron en sus escuelas a los pares latinoamericanos en los años 60, vuelve para acreditar la política de exterminio del enemigo en Irak.